Jabón para el cabello

Para mí, es muy importante usar productos orgánicos. Es más, es un mode de vie, un estilo de vida. Siempre que puedo, evito los envases de plástico y me informo sobre los ingredientes de los cosméticos que uso. Pero en el caso de los champús, nunca sé con certeza qué contienen. No me gusta que mi cabello entre en contacto con productos químicos. Algunos contienen siliconas para alisar la fibra capilar, sulfatos para limpiar el cabello y formar espuma o parabenos para su conservación. Y la gran mayoría añade colorantes para que el champú sea más atractivo. ¡Mon dieu! Y hablando de espuma… A todos nos gustan los champús espumosos. De hecho, esperamos que un buen champú haga mucha espuma. Pero lo que realmente limpia el cabello, son los agentes tensioactivos, los cuales no hacen espuma. Esta es tan sólo un efecto óptico. Además, me he dado cuenta de que, con los champús líquidos, uso mucho más champú del necesario para que hagan espuma.

Por eso, empecé a buscar alternativas a los champús comerciales y, después de experimentar con bicarbonato y arcilla, productos que en mi opinión son muy poco sensuales, finalmente redescubrí el encanto del champú en barra.

Si has leído mi último artículo, ya sabes que no sólo amo la vida, sino también los jabones, su estética y el acto meditativo de enjabonarse.

Dependiendo de sus ingredientes, los champús en barra son aptos para los distintos tipos de cabello. Por ejemplo: el aceite de oliva es bueno para el cabello graso, mientras que el aceite de laurel tiene un efecto hidratante. Los champús en barra nunca usan aceite de palma. En realidad, siempre deberíamos evitar los productos con este aceite. El aceite de palma es de producción barata y dañina para el medioambiente. Y si encima consideramos las condiciones laborales en las plantaciones… es mejor prescindir de él. Además, los alimentos con aceite de palma contienen ácidos grasos no saturados que son perjudiciales para nuestra salud. Pero eso es un tema aparte.

Los champús en barra no necesitan envases o envoltorios y son fáciles de usar. Si el jabón es muy grande, lo podemos cortar en pedazos más pequeños antes de usarlo.

Cuando encontré el jabón adecuado para mi cabello y empecé a usarlo regularmente, algo cambió en mi vida: ¡una nueva sensación de vivir! El simple acto de lavarse el cabello es algo sumamente sensual. Primero, nos mojamos el cabello y frotamos el jabón en las manos para formar espuma. (¡Sí, el jabón también hace espuma! Me encanta sentir la espuma del jabón en mi piel, la mousse de savon.) Luego, aplicamos la espuma de jabón masajeando el cuero cabelludo. Pero cuidado: ¡el jabón pica en los ojos! Para finalizar aclaramos el cabello con abundante agua.

Las personas con cabello y piel sensibles a veces notan que los champús en barra resecan el cuero cabelludo. En estos casos, recomiendo usar mi mezcla especial de aceite de oliva con limón para contrarrestar este efecto. Mezclamos dos cucharadas de aceite de oliva orgánico con dos cucharadas de zumo de limón y aplicamos la mascarilla en el cuero cabelludo, dejandola actuar durante 20 minutos antes de enjuagar.

A continuación, nuestro cabello se sentirá más suave, radiante y, sobre todo, ¡trés vital! Es como si nos diera las gracias por estar usando productos ecológicos para su cuidado.

Los sujetajabones de Savont son el accesorio perfecto. Nuestro cabello flota con el viento al igual que flota el jabón gracias al sujetajabones de Savont.

Salut et à bientôt, Michelle Savont